Más allá del estrés: entendiendo a la generación ansiosa.
¿Qué es la “generación ansiosa”? Se suele llamar 2generación ansiosa» a los jóvenes (millennials tardíos y sobre todo la generación Z) que enfrentan altos niveles de ansiedad derivados de la sobreexposición digital . No es un diagnóstico clínico, sino un término cultural para describir cómo esta generación vive con mayor intensidad el estrés cotidiano. Los factores que pueden explicar este fenómeno de la “generación […]
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8 de enero de 2026
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Se suele llamar 2generación ansiosa» a los jóvenes (millennials tardíos y sobre todo la generación Z) que enfrentan altos niveles de ansiedad derivados de la sobreexposición digital . No es un diagnóstico clínico, sino un término cultural para describir cómo esta generación vive con mayor intensidad el estrés cotidiano.
Los factores que pueden explicar este fenómeno de la “generación ansiosa” son los siguientes:
La vida digital y la presión de las redes sociales
La generación actual creció en un entorno donde lo digital no es una opción, sino una extensión de la vida diaria. Instagram, TikTok o LinkedIn se han convertido en vitrinas donde las personas comparan sus logros, viajes, apariencia o nivel económico. Esta exposición permanente genera un ciclo de comparación constante que alimenta la autoexigencia.
Además, el FOMO (fear of missing out) obliga a muchos jóvenes de la generación ansiosa a mantenerse conectados todo el tiempo, incluso de madrugada, reduciendo la calidad del sueño.
Impacto de las crisis globales en la generación ansiosa
La pandemia de COVID-19 dejó huellas profundas: pérdida de seres queridos, interrupción de proyectos de vida y aislamiento social en etapas clave de desarrollo personal. Pero no es el único factor. La preocupación constante de las personas dentro de la generación ansiosa por el cambio climático, los conflictos internacionales y la inestabilidad política en varios países alimentan la percepción de un futuro incierto.
Las noticias circulan en tiempo real y, al estar hiperconectados, los jóvenes reciben información de primera mano sobre tragedias que ocurren en cualquier parte del mundo, lo que incrementa el impacto emocional.
Cultura del éxito y presión académica
La sociedad actual promueve una narrativa de “éxito rápido”: emprender joven, tener logros profesionales antes de los 30, viajar, estudiar posgrados y destacar en redes sociales. Esto provoca que muchos sientan que nunca hacen lo suficiente.
En el ámbito académico, la competencia es cada vez mayor. Se espera que los jóvenes dominen varios idiomas, tengan certificaciones y experiencia laboral, aun cuando apenas están terminando sus estudios. Esta presión fomenta ansiedad anticipatoria: el miedo a quedarse atrás o a no cumplir con expectativas externas.
El problema es que este tipo de mensajes generan una comparación constante: si alguien de la misma edad ya tiene un negocio exitoso, publica un libro o vive en el extranjero, muchos sienten que su propio camino es insuficiente, aunque estén avanzando a su propio ritmo.
En el terreno académico, la presión también ha aumentado. Antes, una licenciatura bastaba para acceder a un empleo de calidad; hoy, parece necesario tener posgrados, certificaciones adicionales, cursos en línea y experiencia laboral previa, incluso para puestos iniciales.
Esto produce un círculo vicioso característico de la generación ansiosa: los estudiantes se sienten obligados a acumular credenciales, pero aun con ellas no tienen garantizada la estabilidad profesional. Como resultado, experimentan frustración, desgaste y miedo al futuro.
Sobrecarga de información y multitarea constante
El ritmo acelerado de la era digital obliga a estar atentos a múltiples estímulos al mismo tiempo: responder mensajes, actualizar redes, atender estudios o trabajo. Esta multitarea continua provoca hiperestimulación mental, agotamiento y dificultad para mantener la concentración.
La sobreinformación también contribuye a la ansiedad: un flujo interminable de noticias, tendencias y debates hace que los jóvenes sientan que nunca están al día.
En conjunto, estos factores forman un entorno en el que los jóvenes viven hiperconectados, hiperexigidos y expuestos a la incertidumbre. Por eso, hablar de la “generación ansiosa” no es solo referirse a una moda cultural, sino a un fenómeno social que merece atención y acompañamiento.