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¿Qué elementos son importantes para la construcción del aprendizaje? ¡Descúbrelos aquí!

“Enseñar no es transferir conocimiento, sino crear las posibilidades para su producción o su construcción” Paulo Freire

Cuando aprendemos no sólo cambiamos en nuestra conducta, sino que también tenemos cambios en nuestro cerebro a través del surgimiento de conexiones entre las neuronas. Diversos estudios realizados por Michael Merzenich, Profesor de la Universidad de California, San francisco, aseguran que, gracias a la plasticidad del cerebro, se puede seguir aprendiendo durante toda la vida.

Nuestro cerebro es complejo, dinámico, integrador y cambia con la experiencia, con repetición y práctica; sin embargo, el cerebro por sí solo no aprende, necesita información. Otras partes del cuerpo le dan la información esencial que emplea para conocer el mundo, los ojos, los oídos, los manos, lo pies, todos estos componentes corporales contribuyen al aprendizaje (Carla Hannaford, 2011).

Para la construcción del aprendizaje relevante, el cual implica un procesamiento intelectual profundo, nuestro cerebro necesita diversos elementos que probablemente ya has aplicado en el aula de manera consciente o inconsciente:

  1. Conocimientos previos. Los que asociamos a los que ya están previamente aprendidos.
  2. Andamiaje. Es la base en la que trabaja el maestro para inducir al alumno a posteriores conocimientos. Esta base permite apoyar a los alumnos en aquello que no pueden resolver solos.
  3. Verbalizar. Consiste en externar lo que aprendieron para consolidar el aprendizaje.
  4. Desafíos. Plantear objetivos retadores pero posibles de alcanzar.
  5. Entrenar la atención. Dominar la atención es una tarea de esfuerzo y constante práctica como elemento indispensable para el aprendizaje.

Así como los elementos intelectuales son importantes para la construcción del aprendizaje, de igual forma serán los aspectos internos:

  1. Emociones. Recordamos con mayor facilidad aquello que está vinculado a nuestras emociones.
  2. Motivación. Es el impulso que elige, dirige y mantiene la conducta.
  3. Mentalidad de crecimiento. Permite la generación de pensamientos positivos, por ejemplo: “Soy listo”, “Si lo lograré”, “Si hago el esfuerzo y quiero aprenderlo, lo alcanzaré” etc.
  4. Visualizar los errores. Verlos como otra oportunidad.

Debemos recordar que se necesita vincular los objetivos escolares con las metas personales y profesionales de los alumnos, pues no sólo será más agradable asistir al colegio, sino que aumentará significativamente su motivación y la participación en clase.

La tarea de las instituciones educativas consiste en generar estrategias, ejercicios y actividades donde los estudiantes puedan comprender las habilidades o actitudes que les faciliten el planteamiento y logro de sus metas para estimular su autoestima y tener mayor posibilidad de enfrentar los conflictos mediante la construcción de situaciones positivas.

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